No hablar de los trífidos

Written by Liz on Marzo 26, 2016

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Hace años mi madre y me pasó una noche en Helsinki en nuestra manera de ver a Santa Claus en el ciclo del Ártico. Motos de nieve de la carretera y trineos de renos. Helsinki era un lugar fresco, con vodka y blinis y finlandés de diseño por todas partes. Así que cuando supe que tendríamos que pasar la noche en Helsinki en nuestra manera de Shanghai estaba bastante emocionada. Sin embargo, la ciudad parecía bastante desierta cuando aterrizamos aquí 23:00 anoche. Vacíos tranvías hicieron sus rondas. Las calles estaban carente de nada, ni una bolsa de plástico que sopla en la brisa. Bares fueron cerrados. Sillas se apilan alto en Pizza Hut. Sentí como si nos habíamos aterrizado en el día de los trífidos y nadie había pensado en hablar con nosotros. Oh, no digamos los turistas sobre todo con la carne mal comer plantas, podría hacernos quedar mal. Nos pregunta si el bar en el hotel sigue abierto. No era. ¿De veras? ¿A las 23.00 en un viernes por la noche? ¿Había algún lugar donde ir? ¿La recepcionista miró inquieto: por qué queremos ir? por qué no retomar el silbido de hissi agradable (al parecer la palabra finlandesa para ascensor) hasta nuestra habitación, meditar en la alfombra psychadelic un rato de nuestro keinutuoli, silla de oscilación. Sí, por alguna razón tenemos una mecedora en la habitación del hotel. Pero ahora un poco queríamos tomar una copa. ¿Cerveza si es posible, tal vez algo local…?

La recepcionista parecía congelar. ¿Tal vez los cerveceros locales habían sido comidos por los trífidos y era algo gente en sociedad cortesa no menciona? Pero ella batir hacia fuera un mapa. Más allá de los dragones y el mar de monstruos allí podrían ser una barra. William K. No puede ser abierto, no tienen cerveza. Probablemente nunca la encontramos. Pero ella había hecho a su recepcionista mejor. Así que nos aventuramos hacia fuera. Pasado cerraron lugares de sushi y panaderías con corrientes de aire. Encuentra el bar. Parecía un viejo hogar de la gente, con alfombras descoloridas, paneles de madera y ventanas de cristal manchadas. Y la mejor selección de cervezas artesanales! Põhjala, Lervig y Jopen en proyecto! Después de una IPA de Crema Põhjala muy agradable (brillante, me recordó a mi API de Verdiales), un salto de zij met ons por Jopen (demasiado verde para mí) y una Cantillon Gueuze digo: no importa los trífidos!

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